martes, 14 de agosto de 2012

El amor es sufrido y considerado. El amor no es jactancioso o engreído, nunca es grosero o egoísta, nunca se ofende ni es resentido. En el amor no hay placer en los pecados de los demás y se deleita en la verdad. Siempre está dispuesto a escuchar, confiar, esperar, soportar todo lo que venga.


Y yo te amo a Tí, pequeño efelante.

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